The Benefit Lab, llega a transformar tu vida

The Benefit Lab llega para ofrecerte contenidos únicos sobre distintas terapias que te ayudarán a transformar tu vida. También a ofrecerte variedad de productos que van a contribuir a lograr éste objetivo.

Al pensar en el laboratorio más grande de beneficios, lo primero que se me viene a la mente es nuestro cuerpo.  Es indescriptible la inteligencia que se maneja en él a cada nivel: células, órganos, sistemas. Ni la ciencia alcanza a replicar ni a comprender la magia que habita dentro, es por eso que es nuestro más grande regalo y hay que cuidarlo y nutrirlo día con día para que siga generando esos beneficios que muchas veces los damos por hecho sin agradecer o sin hacernos conscientes de el gran tesoro que tenemos y que somos nosotros mismos.

Para cuidarlo hay que nutrirlo en sus diferentes niveles ya que somos cuerpo, mente y espíritu.

Cuerpo

Cada célula necesita desarrollar sus tareas de una manera eficiente para el optimo desempeño del cuerpo. Es por eso que hay ciertas cosas que tenemos que cumplir como:

  • Dormir las horas necesarias
  • Alimentarnos bien: Hábitos alimenticios saludables comiendo en proporciones necesarias frutas, vegetales, proteínas, etc.
  • Hacer ejercicio: cárdio, funcional, estiramientos para mantener a nuestros músculos fuertes, de esta forma también protegemos a nuestros huesos.

Mente

Nuestros pensamientos construyen nuestra realidad y es bueno saber de donde vienen, el sentimiento que nos provoca, ver si nos sirven o no. En caso de que no nos sirvan podemos trabajarlos nosotros mismos con terapias psicológicas o autoexploración.

También la meditación es muy buena para tranquilizar a nuestra mente, además de numerosas terapias a las que en esta época tenemos acceso como: ZhiNeng QiGong, Thetahealing, hipnosis, sanación a través del arte, entre otras.

Espíritu:

El espíritu muchas veces es difícil de comprender y es inexplicable para los ojos, pero es esta conexión que tenemos con nuestra divinidad, es nuestra alma que nos nutre día a día. Y, ¿Cómo nutrirlo? Haciendo prácticas que nos conecten con nosotros mismos, con nuestra esencia, puede ser a través de la oración sea cual sea la religión,  la meditación, agradeciendo, haciendo buenas acciones que nos conecten y alineen con lo que realmente somos.

Hagámonos responsables de nosotros mismos, consintámonos, cuidémonos para disfrutar, compartir, aprender y evolucionar en este corto y gran viaje que tenemos:  La vida.

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